
Jamás olvidaré el día en que a lo lejos alcancé a ver sus cabellos rojos, muy rojos, era el cierre del último festival iberoamericano de teatro de Bogotá y yo estaba ahí para ver ese majestuoso cierre que, quizá no hubiera sido posible sin la aparición de aquella pelirroja, esa despampanante mujer que a pesar de los años se le veía como un roble y con un ímpetu que por los poros se desbordaba, ese arte que brillaba por todo su entorno, esa cultura, esas ganas de luchar por una patria que biológicamente no era suya, sin embargo, la adoptó como tal y la supo hacer su hija durante años hasta su partida. Hasta que "El telón cayó".
Fanny Mikey, llegó a Colombia, en busca de un paraíso que otros le nombraban, se trasladó a Cali, en donde inició fuertemente ese movimiento teatral y cultural que retumbó hasta hoy.
De la mano de Enrique Buenaventura, fundaron el TEC, una gran escuela de actores y directores de teatro que aun perdura. Fanny abrió las puertas del teatro en Colombia en la década del 60, en donde presentó “Perfume de arrabal y de Tango”, el mismo espectáculo que presentó justo el día en que partió para la clínica y a los pocos días murió. Cerrando ese círculo, en medio de espectadores, reía, cantaba, y lloraba, no se si presentía lo que iba a pasar cuando terminara la función, pero lloraba de la emoción, volver a su amada Cali, cantarle a la ciudad de la salsa sus mas hermosos tangos.
El diario EL País, le dedicó gran parte de sus páginas a la mujer que dedicó su vida al arte, que creó el teatro nacional, el festival iberoamericano de teatro de Bogotá, que diría yo es festival internacional de teatro. Fanny amaba su Cali, vivió en un hotel en el centro durante muchos años, en un cuarto con baño y una pequeña cocina, pero las noches que dormía ahí eran pocas, pues sus visitas a las discotecas y lugares salseros de tradición caleña eran su fiel refugio, era una bailarina que cualquier caleño envidiaría a la hora de moverse al son de Richie Rey y Bobie cruz.
Fanny nos dejó una vida de teatro, un futuro de arte.
Fanny como diríamos acá, no “murió en sus salsa”.
MURIÓ EN SU TANGO.


